El hábito en casa que resguarda a tus hijos del alcohol, las drogas, el tabaco y el vapeo

El hábito en casa que resguarda a tus hijos del alcohol, las drogas, el tabaco y el vapeo


Archivo – Familia comiendo – MONKEYBUSINESSIMAGES/ ISTOCK – Archivo

   MADRID, 8 Feb. –

   Un nuevo estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad Tufts (Estados Unidos) ha revelado que las cenas familiares regulares pueden ser efectivas para prevenir el consumo de sustancias en la mayoría de los adolescentes, aunque se indica que esta estrategia no es útil para aquellos jóvenes que han enfrentado adversidades significativas en la infancia.

    Los hallazgos son esenciales para profesionales que buscan ayudar a las familias a prevenir el consumo de sustancias, así como para investigadores enfocados en desarrollar intervenciones más adecuadas para las experiencias de los adolescentes.

    Publicado en el ‘Journal of Aggression, Maltreatment & Trauma’, el estudio analizó datos de una encuesta en línea que incluyó a 2.090 adolescentes estadounidenses de 12 a 17 años y a sus padres. Los participantes respondieron sobre la calidad de sus comidas familiares y su consumo de alcohol, cigarrillos electrónicos y cannabis en los seis meses anteriores.

   Los investigadores observaron cómo estos patrones variaban en función de las experiencias de los adolescentes con factores estresantes en el hogar y la exposición a la violencia, según lo reportado por ambos. En lugar de tratar cada experiencia adversa de manera equitativa, se creó una puntuación ponderada basada en la severidad de las experiencias y su relación con el consumo de sustancias.

Una mayor calidad de las cenas familiares se relacionó con una disminución del 22 al 34 por ciento en la prevalencia del consumo de sustancias entre adolescentes sin experiencias adversas significativas en la infancia o con experiencias de bajo o moderado nivel.

   «Estos hallazgos respaldan la idea de que las comidas familiares son una práctica accesible para reducir el riesgo de consumo de sustancias en adolescentes», comenta Margie Skeer, autora principal y directora del Departamento de Salud Pública y Medicina Comunitaria.

RESULTADOS A LARGO PLAZO

   “Conectar regularmente durante las comidas (como que un cuidador y un niño compartan una comida) puede facilitar la comunicación abierta entre padres e hijos, lo que promueve resultados positivos a largo plazo para muchos niños –añade Skeer–. No es cuestión de la comida, el horario o el entorno; lo que importa es la relación y las interacciones entre padres e hijos.”

   Las experiencias adversas reportadas incluían situaciones como padres divorciados, un familiar con un trastorno por uso de sustancias o violencia en el hogar.

   El estudio encontró que las comidas familiares no ofrecieron protección a quienes tenían un puntaje de adversidad equivalente a cuatro o más experiencias, representando a casi uno de cada cinco estudiantes de secundaria en EE. UU., de acuerdo con la Encuesta sobre comportamiento de riesgo juvenil.

    “Si bien los adolescentes que enfrentan factores estresantes severos pueden no disfrutar de los mismos beneficios de las comidas familiares, pueden beneficiarse de enfoques más específicos que aborden el trauma, como el apoyo a la salud mental y alternativas de participación familiar”, indica Skeer.

   Es fundamental que futuras investigaciones consideren si otras rutinas de apoyo, más allá de las comidas familiares, pueden ayudar a proteger a los adolescentes que han experimentado situaciones extremadamente estresantes o traumáticas.

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