
– KYOSHINO/ ISTOCK – Archivo
MADRID 8 Oct. –
El Instituto Oftalmológico Fernández-Vega ha destacado que **la ansiedad**, **la depresión** y **el estrés** pueden estar ligados a ciertos problemas en la superficie ocular y a diversas patologías oftalmológicas.
Además, han subrayado que **convivir con una enfermedad ocular** y sus síntomas, evolución y limitaciones puede impactar significativamente en el bienestar emocional.
Con ocasión del Día Mundial de la Visión, el instituto ha puesto de relieve la conexión entre **salud ocular** y **salud mental**. Aunque estas áreas suelen abordarse por separado, se ha evidenciado la relación entre ciertos problemas de salud mental y algunas enfermedades oculares. Asimismo, las enfermedades oculares pueden afectar la calidad de vida y el bienestar psicológico de los pacientes.
«El estrés y la ansiedad pueden ir acompañados de molestias como la fotofobia, sensación de ojo seco, o fatiga visual, lo que podría percibirse como un empeoramiento de la visión», ha señalado Luis Fernández-Vega, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega.
«Del mismo modo, la pérdida de visión o la convivencia con una patología crónica puede repercutir en la autonomía y vida social de una persona, lo que a su vez puede provocar síntomas de ansiedad o depresión. Así, es esencial no solo tratar estas condiciones, sino abordar la situación del paciente de forma holística, asegurando que no se normalice el malestar ocular y reconociendo el impacto emocional que generan los problemas de salud mental», ha añadido el doctor.
Además, ha destacado que «en casos de pérdida de visión reversible, se debe intervenir lo más pronto posible para evitar complicaciones».
Según el especialista, en situaciones de **estrés** o **ansiedad**, el cuerpo activa respuestas fisiológicas que pueden manifestarse en síntomas oculares, generalmente temporales. Algunas personas pueden experimentar **visión borrosa**, **mayor sensibilidad a la luz**, **fatiga** o molestias oculares, especialmente cuando el estrés es prolongado.
Los espasmos o tics en los párpados, conocidos como miokimia palpebral, han sido relacionados con **estrés**, **ansiedad**, **fatiga** y **consumo elevado de cafeína**. Además, otros factores como la **falta de sueño** o la exposición prolongada a pantallas han mostrado estar vinculados con un aumento en la fatiga visual y otros síntomas de astenopía.
En lo que respecta al ojo seco, el especialista enfatiza que el componente emocional puede tener un papel significativo. Este problema tiene múltiples disparadores, como el ambiente, las pantallas, la edad, enfermedades sistémicas o medicamentos.
«En personas con ansiedad o depresión, se ha notado una mayor frecuencia y gravedad de los síntomas relacionados con el ojo seco, y la intensidad de estos síntomas se ha vinculado con los niveles de ansiedad y depresión. Esta relación puede crear un círculo vicioso en el que las molestias oculares afectan el bienestar y, a su vez, el estado emocional influye en la percepción de estos síntomas», apunta el especialista.
Adicionalmente, algunos tratamientos farmacológicos para **trastornos de ansiedad** o **depresión** pueden provocar efectos secundarios oculares, como la sequedad ocular. Por ello, «es importante comunicar cualquier cambio en los síntomas durante el tratamiento para considerar las medidas más adecuadas», añade.
CUANDO LOS PROBLEMAS DE VISIÓN IMPACTAN EN LA SALUD MENTAL
La otra cara de esta conexión se presenta cuando el problema tiene origen visual. Según Fernández-Vega, vivir con **pérdida de visión**, limitarse en actividades como conducir, leer, trabajar con pantallas o reconocer caras afecta la independencia personal y la vida social, lo que se asocia con un incremento en los síntomas de ansiedad y depresión.
En patologías crónicas como el **glaucoma**, la **degeneración macular** o cualquier enfermedad que genere incertidumbre sobre su evolución, el seguimiento continuo y el temor a un empeoramiento pueden agregar una presión emocional significativa, impactando en el bienestar general y la calidad de vida relacionada con la salud.
«Es crucial informar al oftalmólogo no solo sobre problemas que afectan directamente la salud visual, sino también sobre la presencia de **síntomas emocionales**. Tener una visión integral de la salud del paciente permite ofrecer un tratamiento adaptado a sus necesidades individuales y, en última instancia, mejores resultados», concluye el doctor.



