La profesión soñada por muchos: un 33% más de riesgo de mortalidad, según la ciencia

La profesión soñada por muchos: un 33% más de riesgo de mortalidad, según la ciencia


Archivo – Técnico de sonido – DIMENSIONS/ISTOCK – Archivo

MADRID, 30 Nov. –

Existen trabajos que pueden parecer normales o incluso deseables, pero que ocultan peligros inesperados para quienes los desempeñan. Los expertos comienzan a detectar patrones sorprendentes: ciertas profesiones podrían incrementar considerablemente la vulnerabilidad a problemas de salud graves. Lo que parece una rutina diaria puede impactar mucho más allá del horario laboral.

No se trata únicamente del esfuerzo físico o del estrés evidente, sino de factores menos visibles que se acumulan con el tiempo. Estudios recientes sugieren que algunos profesionales enfrentan riesgos silenciosos que elevan las probabilidades de mortalidad temprana. Aunque los números puedan parecer abstractos, cada cifra refleja historias y vidas afectadas por condiciones inesperadas en su entorno laboral.

UN RIESGO INESPERADO DETRÁS DE CIERTAS PROFESIONES

Investigaciones previas indican que los cantantes famosos tienden a morir antes que la población general. No está claro si la fama en sí, las exigencias de la industria musical o el estilo de vida relacionado con la música contribuyen a este mayor riesgo, según explican los investigadores.

Es evidente que la fama puede ser un factor crítico en la reducción de la esperanza de vida de los cantantes, más allá de los riesgos laborales, sugiere un estudio de la Universidad Witten Herdecke de Alemania, publicado en ‘Journal of Epidemiology & Community Health’.

De acuerdo con el estudio, estas ‘estrellas’ parecen fallecer aproximadamente 4 años antes, en promedio, que sus pares no famosos. Así, los investigadores sugieren que los efectos de la fama son comparables a otros riesgos para la salud.

LOS DATOS QUE SORPRENDEN A LOS INVESTIGADORES

Para esclarecer este enigma, se comparó retrospectivamente el riesgo de muerte de 648 cantantes, de los cuales la mitad había alcanzado la fama y la otra mitad no. Cada una de las 324 estrellas fue emparejada según año de nacimiento, género, nacionalidad, etnia, género musical y estado de solista o miembro de una banda, con sus pares menos conocidos.

La mayoría (83,5%) eran hombres, y el año de nacimiento promedio fue 1949, con un rango que abarca desde 1910 hasta 1975. Más de la mitad (61%) de los cantantes eran norteamericanos, y el resto, europeos y británicos. La mayoría eran blancos (77%), mientras que el 19% eran afrodescendientes y el 4% de otras etnias o mixtas.

El género predominante entre los cantantes era el rock (65%), seguido por el R&B (14%) y el pop (9%), entre otros. Más de la mitad (59%) de los cantantes formaban parte de una banda, el 29% eran solistas, y el 12% actuaban tanto en solitario como en grupos.

La muestra de cantantes famosos se extrajo de los 2.000 mejores artistas de todos los tiempos en acclaimedmusic.net, una base de datos que recoge clasificaciones globales basadas en listas publicadas por críticos musicales, periodistas y profesionales de la industria, pero no en encuestas de audiencia o datos de ventas. Sólo se incluyeron los artistas activos entre 1950 y 1990 para asegurar suficiente información de seguimiento sobre el riesgo de muerte hasta finales de diciembre de 2023.

El análisis de los datos mostró que, en promedio, los cantantes famosos vivieron hasta los 75 años, mientras que los menos conocidos lo hicieron hasta los 79 años.

Aunque ser parte de una banda se asoció con un riesgo de muerte 26% menor en comparación con actuar solo, esta variable no afectó el impacto general de la fama, ya que los cantantes famosos tenían un 33% más de probabilidades de morir antes que sus contrapartes menos reconocidas.

Solo dos (0,6%) de las estrellas alcanzaron la fama post mortem, y el riesgo de muerte aumentó significativamente solo después de alcanzar la fama, sugiriendo que este riesgo es específico de la celebridad, según los investigadores.

En conjunto, los análisis indican que el riesgo elevado de mortalidad surge específicamente tras alcanzar la fama, destacando este fenómeno como un posible punto de inflexión temporal para la salud, incluida la mortalidad. Más allá de las explicaciones laborales, nuestros hallazgos sugieren que la fama aumenta la vulnerabilidad en un grupo ya en riesgo, explican.

EL MISTERIO DETRÁS DEL RIESGO SILENCIOSO

El mayor riesgo asociado a la fama es comparable a otros riesgos conocidos para la salud, como fumar ocasionalmente, que conlleva un aumento del 34% en la probabilidad de muerte, añaden.

Este es un estudio observacional y, por ende, no se pueden extraer conclusiones firmes sobre causa y efecto. Los investigadores reconocen que la muestra de su estudio no fue global y se limitó a cantantes, lo que significa que sus observaciones podrían no ser aplicables a otras regiones del mundo ni a otros ámbitos de la fama, como la actuación o el deporte.

Una posible explicación de los hallazgos puede estar en el estrés psicosocial que acompaña a la fama, como el intenso escrutinio público, la presión del desempeño y la pérdida de privacidad. «Estos factores estresantes pueden intensificar la angustia psicológica y comportamientos de afrontamiento perjudiciales, convirtiendo la fama en una carga crónica que amplifica el riesgo ocupacional existente», añaden.

A pesar de que la fama suele ofrecer una importante seguridad financiera, un factor frecuentemente asociado al envejecimiento saludable, concluyen: «La celebridad parece ser tan perjudicial que anula cualquier beneficio potencial que pudiera ofrecer un alto nivel socioeconómico». Una vez más, esto resalta la mayor vulnerabilidad de las personas famosas, sugiriendo la necesidad de protección y apoyo específicos para esta población.

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