
MADRID, 18 Ene.
Un estudio revela que las representaciones de reanimación cardiopulmonar (RCP) en películas y series son a menudo anticuadas, lo que podría alimentar ideas erróneas y retrasar las intervenciones vitales en situaciones críticas tras un paro cardíaco.
Investigadores de la Facultad de Salud Pública y la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (EE. UU.) realizaron el primer análisis de representaciones televisivas de RCP por testigos, publicado en la revista ‘Circulation: Population Health and Outcomes’.
En 2008, la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) aprobó la RCP solo con manos, un método más simple y efectivo para suministrar oxígeno a los órganos vitales, en comparación con el enfoque tradicional que incluye respiraciones de rescate.
“Durante mi trabajo voluntario capacitamos a jóvenes en Pittsburgh en RCP, hay mucha confusión. Cuando les preguntamos: ‘¿Qué es lo primero que hacéis?’ responden: ‘Tomar el pulso’. Pero eso ya no se hace en la RCP por testigos –comenta Beth L. Hoffman, profesora adjunta de ciencias de la salud conductual y comunitaria–. Muchos estudiantes indican haber visto RCP en redes sociales y televisión, lo que inspiró este estudio”.
La RCP solo con manos implica dos pasos: llamar a emergencias e iniciar las compresiones torácicas. Sin embargo, tras revisar 169 episodios de programas de televisión estadounidenses sobre RCP desde 2008, se halló que menos del 30 % de los episodios seguían adecuadamente los pasos. Casi la mitad mostraba prácticas obsoletas, como la reanimación boca a boca (48 %) y la toma de pulso (43 %).
El análisis mostró discrepancias significativas entre la representación en televisión y la realidad en relación a quién recibe RCP y en qué contexto. En pantalla, el 44 % de los receptores de RCP era entre 21 y 40 años, mientras que la edad promedio de quienes la reciben en la realidad es de 62 años. En los programas observados, el 80 % de los receptores estaban en público y el 20 % en casa, aunque en la vida real, el 80 % de los paros cardíacos ocurren en el hogar.
“Esto podría distorsionar la percepción pública –indica Ore Fawole, graduado de Pitt y autor principal del estudio–. Si los espectadores piensan que los paros cardíacos solo ocurren en público o en jóvenes, podrían no ver la capacitación en RCP como relevante para ellos. La mayoría sucede en casa, y la persona que salvas probablemente será un ser querido”.
El estudio también reveló disparidades en quién recibe RCP, y aquí la ficción y la realidad coincidieron. La mayoría de los personajes que recibieron RCP solamente con manos eran hombres blancos. En la actualidad, las mujeres, las personas negras y las latinas tienen menos probabilidad de recibir esta intervención vital de un testigo.
“No sabemos si esto refleja la realidad o si la está moldeando, pero es una excelente pregunta para investigaciones futuras”, comenta Hoffman, sugiriendo que la colaboración entre expertos en salud pública y creadores de contenido podría asegurar que las representaciones de RCP empoderen a los espectadores a actuar de manera efectiva en momentos críticos.



