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MADRID 16 Oct. –
La neuróloga Ana Fernández-Arcos, integrante del comité científico de la Sociedad Española de Sueño (SES), ha afirmado que los problemas de sueño pueden ser uno de los síntomas de la menopausia **más incapacitantes**, manifestándose durante la **perimenopausia** y la **posmenopausia**.
Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se celebra este domingo, la doctora ha indicado que las fluctuaciones hormonales tienen un gran impacto en el cerebro, afectando la actividad y plasticidad neuronal, lo que explica cómo la menopausia afecta al sueño.
«Los receptores hormonales están presentes en estructuras cerebrales que regulan el sueño y la vigilia. La **reducción** hormonal durante la transición menopáusica genera síntomas que son mucho más amplios que los meramente ginecológicos», ha señalado.
Entre estos síntomas destacan **los sofocos** y los cambios de humor, así como problemas de sueño que pueden presentarse como despertares nocturnos, dificultad para volver a dormir y sudores nocturnos. También ha advertido que la **vulnerabilidad al insomnio** aumenta durante la perimenopausia y la posmenopausia.
Posterior a la menopausia, la prevalencia de **trastornos respiratorios del sueño** se eleva, lo cual puede ocasionar despertarse durante la noche y deteriorar la calidad del sueño, así como alterar la saturación de oxígeno en la sangre mientras se duerme.
Todo esto tiene un «gran impacto» en la **calidad de vida**, manifestándose durante el día en fatiga, somnolencia o cambios de ánimo. A su vez, se relaciona con la gravedad de otros síntomas de la menopausia, que incluyen problemas cognitivos, síntomas afectivos como tristeza e irritabilidad, disfunción sexual, y un riesgo incrementado de enfermedades cardiovasculares.
HIGIENE DEL SUEÑO
En este contexto, Fernández-Arcos ha instado a no adoptar una «visión reduccionista» sobre los problemas de sueño en la menopausia, ya que pueden estar asociados a otras condiciones como el **síndrome de piernas inquietas** o **trastornos respiratorios durante el sueño**.
La especialista ha compartido recomendaciones que pueden ser útiles para mejorar el sueño: seguir una rutina de sueño regular, incluso durante los fines de semana, y procurar dormir más de seis horas.
Asimismo, ha aconsejado que se debe acudir a la cama solo cuando se siente sueño, no solo porque sea la hora, manteniendo el ambiente de sueño **fresco, tranquilo y oscuro** con persianas o antifaces si es necesario, además de usar tapones para el ruido externo si es un problema.
Es importante evitar dispositivos electrónicos una hora antes de dormir y usar pijamas de tejidos ligeros y transpirables como algodón o lino, así como ropa de cama que sea fácil de retirar. Si hay dificultades para conciliar el sueño, la cama debe ser utilizada únicamente para dormir o mantener relaciones sexuales.
Durante el día, se debe evitar dormir siesta; si se hace, esta no debería exceder los 30 minutos. También se recomienda realizar actividades al aire libre, evitar la cafeína y otros estimulantes por la tarde, así como cenas pesadas o picantes.
Si se presentan despertares nocturnos, es mejor evitar mirar la hora o usar dispositivos electrónicos, optando por alguna técnica de relajación. Si los despertares son prolongados, se sugiere levantarse de la cama para hacer alguna actividad relajante. En caso de que estos despertares se relacionen con **sofocos nocturnos**, se recomienda quitar la sábana y utilizar ventiladores o aire acondicionado.
Si las molestias se extienden por varias semanas, afectan la vida diaria, se acompañan de otros síntomas o hay preocupación excesiva por dormir, se aconseja consultar a un médico. Respecto a tratamientos para el insomnio crónico, la terapia cognitivo conductual es una opción viable, y si no está disponible, se pueden considerar medicamentos como benzodiazepinas o hipnóticos no benzodiazepínicos, daridorexant o melatonina de acción retardada.



