La Importancia del Ejercicio Físico en la Tercera Edad

Cada etapa de la vida requiere la adopción de hábitos saludables, y la tercera edad no es la excepción. El ejercicio físico se convierte en un pilar fundamental que mejora la calidad de vida, el bienestar físico y emocional y previene enfermedades en personas mayores. Los beneficios son innumerables y vamos a descubrirlos en este artículo.

Fomento de la salud física y psicológica

El mantenimiento de un estilo de vida activo es esencial para conservar un buen estado de salud. A medida que nos vamos haciendo mayores, nuestro cuerpo sufre una serie de cambios que pueden afectar a nuestras capacidades y funcionamiento, pero pueden mitigarse considerablemente si mantenemos una rutina de actividad física regular.

Beneficios físicos

La actividad física en adultos mayores está asociada a múltiples beneficios para la salud, como la mejora de la capacidad cardiovascular y pulmonar, la flexibilidad y coordinación, y la prevención de enfermedades crónicas. Además, favorece la salud ósea y muscular, disminuyendo el riesgo de osteoporosis y sarcopenia.

Beneficios psicológicos

Además de los beneficios físicos, el ejercicio regular puede mejorar el bienestar psicológico de las personas mayores al reducir los niveles de estrés, aumentar la autoestima y favorecer el buen estado de ánimo. También ha demostrado ser efectivo en la prevención y el manejo de la depresión y la ansiedad, así como mejorar las capacidades cognitivas y retrasar el declive cognitivo.

¿Cómo y cuánto ejercicio deberíamos hacer?

Es importante tener en cuenta que cualquier tipo de actividad física es mejor que ninguna. Sin embargo, es fundamental que el ejercicio se adapte a las capacidades y preferencias del individuo para que sea segura y efectivamente beneficiosa. Entre las actividades más recomendadas se encuentran aquellas que combinan ejercicios aeróbicos, de resistencia, de flexibilidad y de equilibrio.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos mayores de 65 años dediquen al menos 150 minutos a la semana a realizar actividad física de intensidad moderada, o al menos 75 minutos de actividad física de intensidad vigorosa, o una combinación equivalente de ambas.

¿Y si no he hecho ejercicio durante toda mi vida?

No te preocupes, nunca es tarde para empezar. De hecho, iniciar una rutina de ejercicio físico en la tercera edad puede tener un impacto significativo en la salud y la calidad de vida. Sin embargo, es recomendable hacerlo de manera progresiva y siempre bajo la supervisión de un profesional.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de ejercicio es más adecuado para las personas mayores?

Las actividades de bajo impacto, como andar, nadar o el yoga, son ideales para las personas mayores gracias a que mejoran la resistencia cardiovascular, la flexibilidad y el equilibrio sin poner mucho estrés en las articulaciones.

¿Puede ser perjudicial el ejercicio físico en la tercera edad?

El ejercicio físico es seguro para casi todos, independientemente de su edad. Sin embargo, es importante adaptar el tipo e intensidad de actividad física a las capacidades de cada uno y contar con la supervisión de un profesional.

¿Cómo puedo motivarme para hacer ejercicio regularmente?

Escoge actividades que te gusten, fija pequeñas metas y celebra tus logros. También puede ser útil hacer ejercicio con un amigo o formar parte de un grupo para mantener la motivación.

Conclusión

El ejercicio físico en la tercera edad es un componente crucial para mantener una buena salud física y psicológica. No sólo ayuda a prevenir y controlar enfermedades, sino que también puede mejorar la calidad de vida y el bienestar en general. Recuerda que es menos importante la cantidad de ejercicio que hagas que el hecho de mantener una rutina regular, y que lo más importante es disfrutar de las actividades que realizas.

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